NUTRICIÓN CLÍNICA
EN LA UNIDAD DE
CUIDADOS INTENSIVOS

Se sugiere un aporte de aproximadamente 1.3 g de proteína por kg de peso corporal por día. Este aporte puede variar dependiendo de la condición clínica del paciente, su estado nutricional y la presencia de condiciones que afecten el metabolismo de las proteínas, como la insuficiencia renal.

Recomendaciones:

  • Incremento progresivo.

  • Ajustes basados en la respuesta clínica del paciente, los resultados de las mediciones de la función orgánica.

  • Monitorear la función renal y otros indicadores metabólicos durante la nutrición parenteral.

  1. Nutrición parenteral temprana: Si la alimentación oral no es posible, se debe priorizar la nutrición enteral (NE) dentro de las 48 horas, pero si NE no es posible o tolerada, la nutrición parenteral temprana debe ser considerada como alternativa, en lugar de no proporcionar ninguna nutrición.
     
  2. Malnutrición severa: La nutrición parenteral debe iniciarse temprano en pacientes con alto riesgo nutricional o en estado de malnutrición severa si la nutrición enteral no es factible.
     
  3. Intolerancia a la nutrición enteral: Si un paciente no tolera una dosis completa de nutrición enteral durante la primera semana en la UCI, debería evaluarse la seguridad y los beneficios de iniciar la nutrición parenteral en base a cada caso.
     
  4. En pacientes con condiciones específicas que contraindican la nutrición enteral (por ejemplo, shock no controlado, hipoxemia, acidosis, sangrado gastrointestinal activo, isquemia intestinal manifiesta, síndrome de compartimento abdominal, y aspirado gástrico superior a 500 ml/6h), la nutrición parenteral puede ser necesaria si estas condiciones persisten y la alimentación enteral sigue siendo inviable.

  1. Monitoreo de la tolerancia, seguimiento de indicadores clínicos y bioquímicos para ajustar la terapia nutricional adecuadamente.
     
  2. Prevención del síndrome de realimentación, incluye evaluación del estado nutricional en el ingreso y un cronograma para la medición de electrolitos, especialmente el fosfato.
     
  3. Monitoreo de electrolitos y función hepática, al menos una vez al día durante la primera semana y más frecuentemente si se detecta hipofosfatemia por realimentación.

  • Prevención de infecciones relacionadas con el catéter y complicaciones asociadas a problemas metabólicos.

  • Se deben considerar progresiones lentas hacia los objetivos energéticos para controlar las alteraciones electrolíticas si se anticipa o detecta el síndrome de realimentación.

Singer P, Blaser AR, Berger MM, Calder PC, Casaer M, Hiesmayr M, Mayer K, Montejo-Gonzalez JC, Pichard C, Preiser JC, Szczeklik W, van Zanten ARH, Bischoff SC. ESPEN practical and partially revised guideline: Clinical nutrition in the intensive care unit. Clin Nutr. 2023 Sep;42(9):1671-1689.