
Se sugiere un aporte proteico de entre 1.2 a 1.5 g/kg de peso corporal por día para pacientes médicos polimórbidos.
El monitoreo de los pacientes que reciben nutrición parenteral debe ser riguroso, con un seguimiento detallado del estado nutricional, el balance de fluidos, los niveles de glucosa en sangre, y la función hepática y renal. Este monitoreo ayuda a ajustar la composición de la nutrición parenteral a las necesidades cambiantes del paciente y a prevenir complicaciones.
Para minimizar las complicaciones asociadas con la nutrición parenteral, como las infecciones relacionadas con el catéter y las complicaciones metabólicas (por ejemplo, hiperglucemia), es crucial la implementación de estrictas medidas de control de infecciones y un monitoreo clínico constante. Además, se recomienda utilizar la nutrición enteral siempre que sea posible para preservar la función gastrointestinal y reducir los riesgos.