
Se recomienda un aporte de proteínas de al menos 1 g por kg de peso corporal por día, ajustándose individualmente según el estado nutricional, nivel de actividad física, estado de enfermedad y tolerancia.
La NP debe ser prescrita cuando se prevé que la ingesta oral y enteral sea imposible por más de tres días o cuando esté por debajo de la mitad de los requisitos energéticos durante más de una semana.
La NP debe iniciarse de inmediato si está indicada, para prevenir la pérdida de masa corporal magra, especialmente en pacientes mayores en situaciones críticas.
Debe aumentarse gradualmente durante los primeros tres días para evitar el síndrome de realimentación, prestando especial atención a los niveles de fosfato, magnesio, potasio y tiamina.
Se debe prestar especial atención a los niveles sanguíneos de fosfato, magnesio, potasio y tiamina, especialmente durante los primeros días de terapia.
La administración de nutrientes se incrementa gradualmente durante los primeros días para prevenir el síndrome de realimentación. Este síndrome puede provocar desbalances electrolíticos graves y otras complicaciones si la alimentación es reintroducida muy rápidamente en pacientes desnutridos. Prevención de infecciones