
En pacientes con cáncer, la ingesta de proteínas debe ser de al menos 1 g/kg/día y, si es posible, hasta 1.5 g/kg/día para apoyar el mantenimiento o aumento de la masa muscular y contrarrestar los efectos catabólicos del cáncer y su tratamiento.
La nutrición parenteral está indicada en situaciones donde la nutrición enteral no es posible o no es suficiente debido a condiciones como:
Electrolitos y Minerales: Se debe monitorear y, si es necesario, ajustar el nivel de potasio, fosfato y magnesio.
Bioquímica Sanguínea: Es importante monitorizar la glucosa, proteínas y grasas, metabolismo, función hepática y renal. También se deben vigilar indicadores de nutrición como la albúmina y prealbúmina.
Debe prestarse atención a posibles complicaciones como:
Especialmente al iniciar la nutrición parenteral o cambiar las tasas de administración.